José Santiago comenzó su formación actoral en 1999, cuando decidió entregar la voz, el cuerpo y una parte razonable de la cordura al oficio de actuar. Desde entonces ha transitado por escuelas, técnicas y métodos diversos, formándose con Lidia García, en la escuela de Juan Carlos Corazza; Roberto Santiago; Tito Rojas; Miguel Ferrari; Emilio Gutiérrez Caba; Fernando Cayo, con quien trabajó la Commedia dell’Arte; y Arkadi Levin, profundizando en Stanislavski y Vajtángov.
De todos ellos obtuvo herramientas, recursos y preguntas. Lo de conservar la sensatez ya era responsabilidad suya.
En teatro ha desarrollado una trayectoria amplia y bastante poco recomendable para quien aspire a una existencia tranquila. Ha protagonizado Martes, versión teatral de Tuesdays with Morrie, con dramaturgia y dirección de Sepu Sepúlveda, y forma parte de El sótano de las ironías, escrita y dirigida también por Sepu Sepúlveda.
A ello se suman montajes como Saineteando, Don Juan Tenorio, Agujeros negros, Eloísa está debajo de un almendro, El amor del gato y del perro, Las aventuras de Rocinante, Leonor de cortinas, Flor de cactus y Háblame que no te escucho, espectáculo que además creó e interpretó. Durante años frecuentó también el café-teatro, escuela superior de supervivencia escénica donde el público puede estar a pocos centímetros y cualquier copa constituye un elemento de riesgo.
Su actividad se extiende al cine, con trabajos en Santas Pascuas, Cambio de sentido, El test de la cigüeña, Wunder, El cielo de lo nuestro y El voto del odio.
En televisión ha participado en producciones como La que se avecina, Cazadores de hombres, El porvenir es largo, Elegidos, Calle nueva, Hospital Central, La casa de los líos y Médico de familia, además de diversos programas y formatos de cámara oculta.
Después de recorrer drama, comedia, sainete, café-teatro, cine, televisión y toda clase de territorios donde un actor puede conservar dignamente la compostura, José Santiago entra ahora en un lugar donde la compostura resulta francamente sospechosa:
¡UBÚ! CUERNOS EN EL CULO Y VIVA EL REY
Aquí pone su experiencia y su oficio al servicio de la maquinaria patafísica, donde las coronas se conceden sin oposición, la lógica ha presentado la dimisión y cualquier ciudadano puede ascender inesperadamente a ministro de algo que todavía no existe.
Porque en el universo Ubú un actor no se limita a interpretar.
Conspira, obedece, desobedece, sobrevive… y procura que la MIEDRA no le alcance.
